Escuchar en el mundo actual
Escuchar es un arte, un arte difícil de desempeñar para la mayoría de los mortales del mundo contemporáneo. Nos hemos acostumbrado a nuestro ruido mental, a tener una respuesta pensada y preparada antes de que la otra persona acabe, a hablar unos encima de otros para al final no llegar a nada. Y es una cosa que tengo muy comprobada últimamente.
La distorsión del mundo actual, con miles de estímulos y distracciones nos ha predispuesto a ello, y encontrar la concentración e incluso encontrarse a sí mismo, tarea que hasta hace unos años era natural, se ha vuelto una batalla imposible, que requiere mucha concentración interna.
Pensar antes de hablar, pero abstraerse de pensar e interrumpir mientras hablan los demás parece que se ha convertido en un milagro. Y sin embargo, es importante, en cualquier tarea, sobre todo en las tareas de grupo, que a menudo son caóticas y desordenadas.
Hay que tener en cuenta, que salvo oradores muy entrenados, el interrumpir a una persona que está reflejando un discurso elaborado, puede despistarse y perderse. De hecho, sin ir a este extremo, fuera del ámbito laboral, ¿cuántas veces se empieza hablando de un tema y la conversación se acaba derivando en un tema que no tienen nada que ver con el tema inicial?
A veces es necesario, porque lo que nos cuentan será importante también para nosotros en algún ámbito. La naturaleza juega en contra. Hay estudios que dicen que no podemos mantener una atención sostenida más de 20 minutos. Y sin embargo, tal vez nos damos de cabezazos contra la pared intentando forzar algo que es poco natural.
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